Ber

La historia de Ber está ligada a los dragones. Hasta hace sólo unos pocos siglos, la tierra estaba en un flujo constante, con varios dragones batallando por la supremacía mientras las razas mortales servían de esclavos. Tribus de gnolls, semi-dragones, hombres lagarto, minotauros y orcos ascendieron a pequeñas naciones bajo la bandera de los diversos señores dracónicos, construyendo ciudades y explotando minas en las montañas para conseguir riquezas para sus reyes, cayendo luego en el caos cuando sus regentes caían. Nuevas naciones conquistaban otras más viejas como si de un anillo de serpientes devorando su propia cola se tratase y, cuando aparecía algún dragón con suficiente poder y voluntad para unir todo Ber, cometía el error de atacar Risur o Elfavair, acabando con la historia de su muerte.

A pesar de la gran cantidad de diversos regentes, Ber consiguió establecer unas pocas ciudades – Ursaliña, Reo Pedrecoso y la capital, Segobriga, por nombrar unas cuantas – y desarrollar una cultura compartida.

Tras la muerte del último rey dragón hace doscientos años, Ber se dividió en varias facciones raciales y tribales, aunque desde hace cuarenta años, una apariencia de unidad a vuelto a esta nación.

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